«La autonomía del Banco Central es una institución cuyo éxito en controlar la inflación es indiscutible. Sin embargo, sus beneficios no se agotan aquí. Existe evidencia respecto del impacto que ésta tiene en estabilizar las fluctuaciones inflacionarias, impulsar la disciplina fiscal y mejorar el bienestar social. Esto es consecuencia de separar las decisiones de política monetaria del ciclo político, pues los gobiernos han mostrado tomar decisiones, en estas materias, motivados por objetivos de corto plazo, como recortar las tasas de interés en períodos de elecciones, o explotar el impuesto inflación para financiar sus déficits.»

 

 

 

ANA MARÍA MONTOYA
Economista experta en libre competencia e investigadora instituto Milenio Imperfecciones de Mercado y Políticas Públicas // Ingeniera Industrial Universidad de Chile