«La autonomía del Banco Central es una institución cuyo éxito en controlar la inflación es indiscutible. Sin embargo, sus beneficios no se agotan aquí. Existe evidencia respecto del impacto que ésta tiene en estabilizar las fluctuaciones inflacionarias, impulsar la disciplina fiscal y mejorar el bienestar social. Esto es consecuencia de separar las decisiones de política monetaria del ciclo político, pues los gobiernos han mostrado tomar decisiones, en estas materias, motivados por objetivos de corto plazo, como recortar las tasas de interés en períodos de elecciones, o explotar el impuesto inflación para financiar sus déficits.»

 

 

 

MIGUEL VARGAS
PhD en Economía de la Universidad de Reading // Decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello