Es difícil encontrar cambios institucionales económicos más estudiados que la autonomía de los bancos centrales y los resultados son muy claros: es mucho mejor tener autonomía. No sólo la inflación es más baja y estable con autonomía, sino que, incluso, los ciclos económicos son más suaves. Podemos discutir si el mandato podría ser un poco más amplio (resguardando siempre que el objetivo de estabilidad de precios sea el principal objetivo) o que el proceso de dar cuenta del Consejo sea más intenso. Pero no tiene ningún sentido eliminar la provisión de autonomía del BCCh de la Constitución, como tampoco la prohibición de financiamiento directo al Fisco»

Rodrigo Valdés
Economista U de Chile // PhD. Economía MIT // Economista senior a la División de Estudios del Banco Central de Chile // Coordinador de Política Económica del Ministerio de Hacienda // Economista jefe para América Latina del banco de inversión Barclays // Subdirector del Departamento Europeo y del de las Américas del Fondo Monetario Internacional (FMI) // Presidente del Banco Estado y Ministro de Hacienda de la Presidenta Michele Bachelet.